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GROOMING, SEXTING, SEXTORCIÓN… ACOSO EN LA RED.

GROOMING, SEXTING, SEXTORCIÓN… ACOSO EN LA RED

  • Un tercio de los usuarios de internet es un niño.
  • En nuestro país, en el año 2013, se formulaba, una denuncia diaria por ciberacoso en la red.

El uso de las nuevas tecnologías, como Internet y las redes sociales, están presentes en nuestra vida cotidiana, estas han revolucionado el acceso de los jóvenes a la información, y la forma de relacionarse entre ellos. Internet, vienen acompañadas de múltiples peligros.

Pero como toda nueva tecnología, su mala gestión lleva aparejado problemas que provocan auténtica alarma social, como es el acoso sexual que sufren los jóvenes a través de la red, ya que los menores son los más vulnerables a recibir algún tipo de amenaza a través de Internet.

Es llamativo la elevada proporción del uso de las tecnologías por la población infantil (de 10 a 15 años). El uso de ordenador entre los menores es prácticamente universal (95,1%), mientras que el 93,6% utiliza Internet. El uso de Internet y de los ordenadores es una práctica mayoritaria en los menores de 10 años.

Respecto a la propiedad de un teléfono móvil, el 67% de los menores de 10 a 15 años tiene uno. Por edad, casi el 30% de menores de 10 años tienemóvil, este dato se incrementa hasta llegar al 91% en niños de 15 años.

El fácil acceso de la población infantil a internet, y fruto de las nuevas formas de comunicarse, han surgido nuevos riesgos o formas de acoso, como el grooming, el sexting o el sextorsin.

El grooming es una forma de pederastia, o abuso sexual de menores por parte de adultos, el acoso a los niños se realiza a través de Internet –aunque finalmente pueda desembocar en un encuentro personal–ve favorecido por la accesibilidad y el anonimato que proporciona la red.

El sexting, es el intercambio de fotografías o vídeos con contenido erótico entre los propios jóvenes con las que luego llegan a extorsionarse causando daños psicológicos importantes.

El sextorsión, es el paso siguiente al sexting. Cuando el receptor de la foto amenaza al menor con hacerla pública si no le envía más imágenes o si no acepta un contacto físico.

La conducta de grooming, se caracteriza porque el pederasta crea un perfil virtual falso, haciéndose pasar por un menor, con el objetivo de ganarse la amistad y confianza de otro niño, con el fin de obtener información o imágenes comprometidas y poder abusar de él, sometiéndolo al chantaje. El anonimato en la red, la principal arma con la que cuenta el pedófilo.

Las víctimas de estos delincuentes son muy vulnerables, su personalidad se está formando, y la gran mayoría no denuncia el acoso por miedo o vergüenza. De hecho en nuestro país, en el año 2013 se realizaba una denuncia diaria por ciberacoso en la red.

La inocencia y desinformación, su peor aliado.

El Ministerio del Interior comenzó a trabajar y realizó un llamamiento social después de conocer que dos de cada tres menores tenía perfil en las redes sociales. Un tercio de estos, tiene contacto por Internet con desconocidos, incrementándose hasta el 42% de los niños que con más de 12 años.

Por este motivo, el papel de los adultos se hace imprescindible para evitar este tipo de acciones, los padres deben permanecer alertas, para detectar este tipo de violencia contra los menores. Es importante que los adultos conozcamos las redes sociales y enseñemos a nuestros hijos a establecer límites en su uso.

Deben de entender que tiene que cuidar a máximo la privacidad, y no difundir información personal o imágenes que nos comprometan. Si finalmente nuestro hijo es víctima de un acosador, tiene que tener la suficiente confianza para pedir ayuda.

Si decidimos denunciar, ante procuraremos recopilar todas las pruebas que permitan inculpar al acosador (mensajes recibidos, conversaciones, capturas de pantalla…) y acudir a la policía, porque este tipo de delincuentes son reincidentes, y es muy habitual que estén acosando a varios menores a la vez, por lo que una sola denuncia puede ayudar a muchas víctimas.

Los abusos sexuales a un menor no requieren de «contigüidad física» entre el acusado y la víctima. Este argumento del Tribunal Supremo en una sentencia que condena a un hombre a 4 años de cárcel por abusar de una niña de 10 años en Huesca refleja la realidad actual de las nuevas formas delictivas, de los riesgos de las redes sociales y de la adaptación de la Justicia a los nuevos delitos. El contacto físico era hasta hace poco indispensable para fijar una condena por agresiones o abusos sexuales a menores, pero Internet y las redes sociales lo han cambiado todo. Ahora, el agresor se acerca a la víctima de una manera virtual, pero causa igual o más daño.

Cómo evitar estas situaciones.

Las víctimas de estos depredadores sexuales virtuales son muy vulnerables, su personalidad se está formando, y es muy frecuente que no denuncien el acoso por miedo o vergüenza.

Habitualmente, el menor no informa a su padre, madre o las personas responsables de su educación de que está sufriendo una situación de estas características.

Los niños de hoy en día son nativos digitales, no hay que demonizar el acceso a las nuevas tecnologías, pero tampoco hay que dejarles libre acceso.

Para evitar este tipo de situaciones, es muy importante que los padres adopten una actitud proactiva en cuanto a la educación online de sus hijos y que tomen medidas para supervisar, de una manera no intrusiva, el uso que hacen de Internet. En este sentido, instalar programas de control parental, fomentar un uso educativo y moderado de la Red y establecer una relación de confianza con los adolescentes para conocer sus hábitos de conducta online son algunas medidas fundamentales para garantizar su experiencia en Internet.

No al sexting.

Lamentablemente, es bastante común encontrarse con menores que se envían entre ellos fotos íntimas, o en actitud sugerente, sin ser conscientes de los problemas que esto les puede causar.

Normalmente estas fotos o videos se generan voluntariamente por parte de los menores.

Lo que desconocen los menores, es que una vez que compartimos una imagen a través de internet perdemos el control sobre ella. La persona en la supuestamente confiamos, puede a su vez compartirla con otra, aunque sea de forma accidental, como puede ser por dejarle el móvil a otra persona, por pérdida o robo del terminal, a través
de un hackert.

La fotografía o vídeo en cuestión, puede llegar rápidamente a muchísimas personas, y aunque intentemos borrarla, esta perdurará en el tiempo.

Del mismo modo, la imagen que en un primer momento mandamos, puede servir para ser víctima de un acosador, o acabar en circuitos de pornografía infantil.

Lamentablemente, por culpa del sexting, son muchas las jóvenes, que están sufriendo ansiedad, depresión, etc., al ver como sus imágenes se difunden sin ningún control.

Para que los menores de edad puedan evitar ser víctimas de una imagen, tiene que estar informados. Para ello, podríamos enseñarles ejemplos de personas públicas (como la cantante Adele, victima de sexting por su novio), para que sean conscientes de que en el momento que mandas esa imagen dejas controlar hasta dónde puede llegar.

En caso de que alguna de tus imágenes esté siendo difundida, debes saber que tienes derecho a denunciar a la persona o personas que la están publicando, pero será complicado detener la difusión de las mismas.

Nunca jamás, guardes, compartas o envíes una imagen comprometida de una persona menor de edad, o de alguien que no a autorizada su difusión, pues estarías agravando el problema, e incluso podrían ser responsables de sendos delitos contra la intimidad (artículo 197.7 del código penal) y de posesión y difusión de pornografía infantil (artículo 189 del código penal).

Si tu hija o hijo hija ha sido víctima del Sexting, en España, la BIT (Brigada de Investigación Tecnológica) de la Policía Nacional y el Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil velan por la seguridad de los ciudadanos en la Red: a ellos debes acudir en caso de que tu hijo sea víctima de una situación de Sexting.

La formación es esencial.

Internet, nos ha revolucionado la vida, nuestros menores han nacido en la era digital, las nuevas tecnologías forman parte de su vida cotidiana, pero lamentablemente la gran mayoría desconoce cuáles son los riesgos que asumen a utilizarlas por falta de información y de formación.

Por tanto, se hace necesario la formación del adulto, del padre, la madre, etc., para poder enseñar a los menores a protegerse en la red, no solo de lo que supone su uso, sino de ellos mismos, evitando la invasión de su intimidad al no enviar imágenes comprometidas, no relacionarse con personas que no conocemos personalmente, no facilitar información personal (número de teléfono, colegio al que vamos, horarios de salida…), pero sobre todo y ante todo, que confíen en pedir ayuda a un adulto en el momento que sientan que pueden estar siendo vulnerados.

Regulación en España.

En España se introdujo en el año 2010 el delito de child grooming. Por otra parte, en la misma reforma se introduce el delito de sexting tanto para mayores de edad como para menores. El delito de childgrooming, se castiga con la pena de uno a tres años de prisión o multa de doce a veinticuatro meses a quien a través de Internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la información y la comunicación contacte con un menor de dieciséis años y proponga concertar un encuentro con el mismo fin de cometer de realizar actos de carácter sexual (art. 183 CP) o busque captar o utilizar a menores de edad en espectáculos exhibicionistas o pornográficos para elaborar cualquier clase de material pornográfico, cualquiera que sea su soporte.

Por otra parte, el delito de sexting, castiga a quien sin autorización de la persona afectada, difunda, revele o ceda a terceros imágenes o grabaciones audiovisuales de aquélla que hubiera obtenido con su anuencia en un domicilio o en cualquier otro lugar fuera del alcance de la mirada de terceros, cuando la divulgación menoscabe gravemente la intimidad personal de esa persona. En estos casos la pena a imponer será de tres meses a un año o multa de seis a doce meses.

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